Nueva York tiene museos increíbles, pero si hay uno que destaca es el Museo de Arte Moderno de Nueva York, conocido como MoMA. Acá está «La noche estrellada» de Van Gogh, una de las pinturas más famosas del mundo. Pero eso es solo el principio, porque este museo es enorme y está lleno de obras icónicas, lo cual puede abrumar un poco, así que preparé esta guía sobre qué ver en el MoMA para que veas las obras imperdibles sin estresarte.
Además de contarte cuáles son las obras más importantes del MoMA, comparto consejos para sacarle el jugo a tu visita (y a tu entrada) al máximo. Porque, hay que decirlo, con lo que cuestan las entradas en Nueva York, ¡hay que exprimirlas! 😅. ¿Acaso soy la única que piensa así?
Después de la sección de obras imperdibles del MoMA vas a encontrar tips para organizar la visita, cómo conviene comprar las entradas y cómo recorrer el museo con más comodidad.
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En este video de mi canal de YouTube tenés más detalles visuales del MoMA.
“La noche estrellada” – Vincent van Gogh
La principal razón por la cual quería visitar el MoMA era ver “La noche estrellada”, mi obra favorita. Después de visitar el Museo Van Gogh en Ámsterdam y ver la mayoría de su trabajo, me quedé con muchas ganas de conocerla.
“La noche estrellada” es la pintura más famosa del museo y una de las más icónicas del mundo. Van Gogh (neerlandés, 1853–1890) la pintó en 1889 y, aunque se dice que está inspirada en la vista desde su ventana en un hospital psiquiátrico en el sur de Francia, en realidad es una composición que combina distintos paisajes de la zona.
En persona, lo que más impacta es el relieve: las pinceladas se notan a simple vista, sobre todo, en el cielo.
Mirá cómo se ve el relieve en este modelo en 3D. Hacele zoom. Es increíble 😍.
¿Dónde está «La noche estrellada«? Usualmente «La noche estrellada« está en el quinto piso, sala 501. Cuando fui, hace unas semanas, estaba en una exposición temporal en el segundo piso, pero en el sitio web figura de nuevo en el quinto. De todos modos, te recomiendo chequear en la página oficial del MoMA antes de viajar por si la cambian de nuevo.
A pesar de ser la obra más visitada, me sorprendió que no se sentía agobiante. La gente circula, hay espacio para observarla con calma, sacar fotos y disfrutarla como se merece. Y eso que estuve un sábado por la mañana.
“Las señoritas de Aviñón” – Pablo Picasso
Si buscás qué es lo más importante que ver en el MoMA, cualquiera sea la fuente, seguro aparece en el Top 3: “Las señoritas de Aviñón”. Lo pintó Picasso en 1907 y, en su momento, fue una obra totalmente disruptiva. Hoy se la considera el punto de partida del cubismo.
Lo que generó tanto revuelo fue, primero, la forma en que están representados los cuerpos: no tienen proporciones realistas ni líneas suaves. Además, Picasso (español, 1881–1973) se inspiró en el arte africano tradicional, que en esa época era ignorado por el mundo del arte “formal”.
El tema también causó rechazo: muestra a cinco mujeres desnudas en un burdel, algo que no encajaba con la estética ni los valores artísticos del momento.

“La persistencia de la memoria” – Salvador Dalí
Otra obra que probablemente te suene, aunque no conozcas el nombre, es “La persistencia de la memoria”, de Salvador Dalí (español, 1904–1989). Es el famoso cuadro de los relojes derretidos.
Al contrario de lo que me pasó con otros cuadros, este es más chico de lo que imaginaba: mide aproximadamente 24 cm de alto por 33 cm de ancho.
Dalí lo pintó en 1931, y contaba que la idea le surgió después de ver un pedazo de queso camembert derritiéndose.

“Nenúfares” – Claude Monet
Una de las obras que más me impactó fue “Nenúfares”, de Monet (francés, 1840–1926). Sabía que era grande, pero el tamaño superó mis expectativas: el tríptico completo mide cerca de 2 metros de alto por 12,76 metros de ancho.
Monet pintó este conjunto en los últimos años de su vida, entre 1914 y 1926, y en realidad creó unos 40 paneles que representan los estanques de sus jardines en Giverny, en el noroeste de Francia.
Algunos de esos cuadros están hoy en el Museo de la Orangerie, en París —fueron un regalo del propio Monet a Francia—, y otros quedaron guardados en su estudio hasta fines de los años 40, varios años después de su muerte, hasta que el MoMA los adquirió.

“Broadway Boogie Woogie” – Piet Mondrian
Una obra completamente distinta a las demás es “Broadway Boogie Woogie”, de Piet Mondrian (neerlandés, 1872–1944).
La pintó entre 1942 y 1943, después de mudarse a Nueva York. Se inspiró en dos cosas: el trazado en cuadrícula de Manhattan y el boogie-woogie, un estilo musical con base en el blues, rítmico y repetitivo, que escuchaba mucho en ese momento.
Fue una de sus últimas obras y quedó como su homenaje a Nueva York.

“One: Number 31” – Jackson Pollock
Otra de las obras que impacta por su tamaño y estilo es “Number 31”, de Jackson Pollock (estadounidense, 1912–1956).
Algo curioso es que Pollock dejó de usar pincel alrededor del año 1947. En lugar de eso, ponía el lienzo en el suelo y dejaba caer la pintura desde arriba, usando palos, latas o hasta sus propias manos.
Esta técnica se llama dripping, y con ella creaba composiciones enormes, como esta.
Algo interesante que mencionan en la audioguía es que, si bien a primera vista parece que tiró la pintura al azar, para lograr esas líneas había mucho cálculo detrás.

“American People Series #20: Die” – Faith Ringgold
Otra obra que quiero compartir es esta de Faith Ringgold (estadounidense, 1930–2024). Forma parte de una serie de 20 cuadros que la artista pintó en la década de 1960, en respuesta a los disturbios raciales que se vivían en Estados Unidos en esos años.
Esta en particular la pintó en 1967, con el fin de representar que la violencia atravesaba a toda la sociedad, no solo a ciertos sectores.
Faith Ringgold es una de las pocas artistas afroamericanas que forman parte de la colección permanente del MoMA, y su obra fue incorporada recién hace algunos años.

“La danza (I)” – Henri Matisse
Otra obra que destaca en el MoMA es “La danza (I)”, de Henri Matisse (francés, 1869–1954). La pintó en 1909 como parte de un encargo que le hizo un coleccionista ruso.
Esta es una versión preliminar: la obra final, más grande y con colores más intensos, la terminó un año después y hoy está en el Museo del Hermitage, en San Petersburgo.
A pesar de que no es una obra final, se considera importante y un imperdible para ver en el MoMA porque ya muestra el estilo que Matisse iba a consolidar: formas planas, colores fuertes y figuras simplificadas.

“Rueda de bicicleta” – Marcel Duchamp
Una obra que sin duda llama la atención es “Rueda de bicicleta”, de Marcel Duchamp (estadounidense, nacido en Francia, 1887–1968).
Y sí, es literalmente eso: una rueda colocada sobre un banquito de madera, pero lo que la hace importante no es el objeto en sí, sino la idea detrás.
Duchamp la creó en 1913 y fue una de las primeras obras que rompieron con lo que se entendía por arte hasta ese momento. Él lo llamó un “ready-made”: objetos comunes, a veces combinados entre sí, sacados de su contexto y presentados como arte.
Lo que buscaba no era que fuera lindo ni decorativo. Duchamp afirmaba que lo importante era la idea que tenía el artista, y que esa idea podía representarse a través de un objeto común, sin que fuera necesario que el artista lo hiciera con sus propias manos.
La versión que se exhibe en el MoMA es una reconstrucción aprobada por el propio Duchamp en 1964.

“Yo y el pueblo” – Marc Chagall
Otra de las obras que se pueden ver en el MoMA es “Yo y el pueblo”, de Marc Chagall (francés, nacido en Bielorrusia, 1887–1985).
La pintó en 1911, poco después de mudarse a París, pero evoca sus recuerdos de infancia en la comunidad judía jasídica de la actual Bielorrusia.
Un campesino le da la mano a una vaca, hay casas flotando al revés, un violín en el fondo y otros elementos que parecen salir de una memoria mezclada con lo onírico.

“Maiastra” – Constantin Brâncuși
Una obra más simple que la anterior es “Maiastra” (1910–1912), de Constantin Brâncuși (rumano y francés, nacido en Rumania, 1876–1957).
Es una escultura de mármol blanco que representa un ave, en particular una criatura mítica del folclore rumano.
Fue la primera escultura de ave que hizo Brâncuși, un tema que retomaría varias veces a lo largo de su carrera.
La escultura mide aproximadamente 56 cm de alto, y su base de piedra, 1,78 m.

“Los amantes” — René Magritte
Otra obra para destacar en el MoMA es “Los amantes” (1928), de René Magritte (belga, 1898–1967). En la pintura se ve a una pareja besándose, pero con los rostros cubiertos por una tela blanca.
Se asocia a temas de frustración y misterio y algunas interpretaciones vinculan esta imagen con un hecho trágico de la vida del artista: a sus 14 años vio cómo sacaban el cuerpo de su madre del agua, con un camisón mojado envolviendo su cabeza. Aunque, hay que decirlo, él negaba esas interpretaciones.

“Latas de sopa Campbell” – Andy Warhol
Una de las obras más reconocidas del arte pop es “Latas de sopa Campbell”, de Andy Warhol (estadounidense, 1928–1987).
Cuando fui al MoMA, esta sala estaba en renovación, así que no la pude ver, pero quizás vos tenés más suerte.
La obra completa está compuesta por 32 lienzos, y en cada uno Warhol pintó una variedad diferente de sopa Campbell. Las hizo en 1962, usando una técnica que imitaba el diseño comercial, y hoy se considera una pieza clave del arte pop por cómo convirtió un objeto cotidiano en arte.
Entradas al MoMA: precios, horarios y tips
¿Cuánto vale la entrada a MoMA?
La entrada general al MoMA cuesta 30 USD para adultos (26.77 EUR). Pero hay varios descuentos y categorías especiales.
Nosotros la compramos a través de Civitatis, más que nada porque ya veníamos usando la plataforma para otras actividades, y también porque con esta entrada podés evitar las colas (lo cual en Nueva York siempre se agradece).
- Adultos: 30 USD
- Mayores de 65 años (con ID): 22 USD
- Personas con discapacidad: 22 USD (incluye entrada gratuita para un acompañante de asistencia)
- Estudiantes (con ID, incluyendo internacionales): 17 USD
- Menores de 16 años: gratis
- Miembros del museo: gratis
Horarios de apertura del MoMA
El MoMA está abierto todos los días de la semana, excepto en Acción de Gracias y Navidad, y estos son los horarios:
- Lunes a jueves, sábado y domingo: de 10:30 a 17:30
- Viernes: de 10:30 a 20:30
¿Se puede visitar gratis el MoMA?
El MoMA solía ser gratuito los viernes a la tarde, pero eso cambió. Hoy en día, esa entrada gratuita aplica solo para residentes del estado de Nueva York.
Tips prácticos para el ingreso al MoMA
En la entrada nos revisaron la mochila (pequeña), pero fue bastante rápido. Como en todos los museos, hay objetos que no se pueden ingresar.
Algunas cosas son obvias —como bebidas alcohólicas o patinetes eléctricos—, pero si tenés dudas, podés revisar en la web oficial del MoMA la lista completa para evitar contratiempos.
Otro detalle para destacar es que el guardarropas está incluido en el precio de la entrada. Podés dejar tu abrigo o mochila si querés, aunque no es obligatorio. De hecho, a nosotros nos dejaron entrar con nuestras mochilas, lo cual no pasa en todos los museos.

Consejos para organizar tu visita al MoMA
Aunque desde afuera no parezca tan grande, el MoMA tiene seis pisos, muchas salas y más de 200 mil obras. Así que organizar bien la visita puede marcar la diferencia entre salir agotado o disfrutarla a tu ritmo. Acá te comparto algunos tips que me sirvieron y que pueden ayudarte a aprovechar mejor la experiencia.
Dónde queda el MoMA y cómo llegar
El MoMA está ubicado en pleno Midtown Manhattan, en la calle 53 entre la Quinta y la Sexta Avenida. Es una zona súper céntrica, a pocas cuadras de lugares como Times Square o Central Park, así que podés combinar la visita con otros planes por la zona.
Si venís caminando sin prestar demasiada atención, puede pasar desapercibido: el edificio no llama tanto la atención desde afuera y el cartel está bastante alto. Pero te vas a dar cuenta cuando llegues porque suele haber gente en la vereda esperando para entrar (aunque, por suerte, menos de la que imaginaba teniendo en cuenta que fuimos un sábado a la mañana).
La dirección exacta es: 11 W 53rd St, New York, NY 10019.

Consejo para visitar el MoMA (y no decepcionarte)
Algo importante a tener en cuenta es que no siempre van a estar expuestas todas las obras que querés ver en el MoMA (lamento ser yo quien te de la mala noticia 😬). Por ejemplo, cuando fui yo, la sala de las “Latas de sopa Campbell” estaba en renovación, así que no la pude ver.
Si hay alguna obra que querés ver sí o sí, te recomiendo entrar a la web del MoMA antes de tu visita. A veces anuncian con anticipación si alguna sala va a estar cerrada.
Consejo para visitar el MoMA (y no perderte)
En la página oficial hay un mapa interactivo del MoMA que está genial. Podés ver qué hay en cada piso y en cada sala. Incluso tiene enlaces a las obras destacadas, lo que lo hace ideal para armar tu recorrido.
Si no vas a tener internet, también podés descargar un mapa en PDF, aunque no tiene tanto detalle como el interactivo.
Si estás pensando en comprar un eSIM para tener internet en Estados Unidos, dale un vistazo a los descuentos. Y si no sabés cuál elegir, este video sobre qué eSIM es mejor te puede ayudar a elegir la más adecuada para tu viaje.
Consejo para visitar el MoMA en profundidad (y no agobiarte)
Otro dato útil para visitar el MoMA es que podés salir y volver más tarde en el mismo día, siempre que conserves tu ticket.
Esto viene genial si querés recorrer el museo con más calma y en profundidad. Por ejemplo, podés ir a la mañana, recorrer un rato, salir a almorzar y descansar un poco, y después volver para seguir la visita hasta la hora de cierre. Y si vas un viernes, que el museo abre hasta más tarde, tenés todavía más tiempo.

Consejo para ver lo más importante del MoMA (en una hora)
El MoMA ofrece audioguías gratis a través de la app Bloomberg Connects. Están disponibles en varios idiomas (incluyendo español) y también incluyen un mapa interactivo.
Hay recorridos por piso, por colecciones y hasta una opción pensada para niños.
La que usamos nosotros fue el “Tour de lo más destacado”, que tiene 18 paradas con información sobre cada obra, el contexto del autor y datos curiosos.
Y aunque el recorrido está pensado para hacerlo en una hora, dependerá de tu ritmo y de cuántas fotos quieras sacar 😅.
Y si bien nosotros hicimos este recorrido para ver lo más destacado del MoMA, si sos fan del arte o te encantan los museos, también hay opciones más específicas: podés elegir audioguías por piso, por colecciones de determinados años o centradas en algún tema en particular. Ideal si querés ir más allá de lo más conocido.
Espero que esta guía sobre qué ver en el MoMA te ayude a disfrutar de uno de los mejores museos de arte del mundo. ¡Buenos viajes!

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