Buenos Aires es la ciudad con más librerías por habitante del mundo, y eso ya dice mucho sobre su relación con los libros. En este artículo te llevo a recorrer algunas de mis librerías favoritas: desde la más antigua hasta la más emblemática, pasando por joyas escondidas, librerías-café, espacios culturales y dos bibliotecas que sorprenden tanto por su historia como por su arquitectura.
Vas a encontrar librerías en edificios históricos, otras con cafeterías escondidas al fondo, algunas que son símbolo de resistencia cultural y otras que parecen salidas de un escenario de teatro. También te dejo un mapa al final para que puedas armar tu propia ruta literaria por Buenos Aires.
Y si preferís hacerlo acompañado, hay un tour por las librerías de Buenos Aires. Yo lo hice y me encantó. Lo que más me gustó es que, entre librería y librería, el guía cuenta hechos históricos, curiosidades, y también pasamos por lugares que no son librerías, pero que suman un montón para entender la ciudad. Es una forma muy original de conocer Buenos Aires, sobre todo si te gusta la historia y las librerías. Eso sí, el tour está disponible solo algunos días a la semana, así que si te interesa, planificalo con tiempo.
Este recorrido está pensado para amantes de los libros, pero también para quienes disfrutan de descubrir la ciudad desde otro ángulo.
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Si preferís una guía audiovisual, acá te dejo el video donde te muestro las mejores librerías de Buenos Aires 😍.
Vamos a empezar con un plato fuerte: la Librería de Ávila. Es la más antigua de Buenos Aires y de Argentina, y aunque algunas fuentes dicen que también es la más antigua de América, ese título se disputa. Pero lo que es seguro es que este lugar respira historia, mejor dicho, ¡olor a libro! Se huele apenas entrás, pero en el subsuelo se hace más evidente.
La Librería de Ávila se fundó en 1785, cuando Buenos Aires aún formaba parte del Virreinato del Río de la Plata. En ese entonces se llamaba La Botica, y no solo vendía libros, sino también hierbas medicinales y otros artículos. Las paredes eran de adobe y el techo de paja.
Con los años, pasó a ser conocida como la Librería del Colegio, porque estaba justo frente al Colegio Nacional Buenos Aires.
Además de su antigüedad, tiene un enorme valor histórico: fue punto de encuentro de los revolucionarios de mayo de 1810. Y aunque el edificio actual es de 1926, la planta baja funciona como librería desde 1785.
En los años 80 estuvo a punto de desaparecer: quebró y remataron todos sus libros. Incluso se barajaba la posibilidad de que se convirtiera en un local de comida rápida. Pero la rescató el librero Miguel Ávila y la puso nuevamente en funcionamiento. Por eso, desde 1994 lleva su nombre actual: Librería de Ávila.
Sobre la Avenida de Mayo, una de las calles más emblemáticas del centro porteño, encontré una librería muy particular: El Túnel.
Funciona en la planta baja del Palacio Vera, un edificio de estilo modernista austríaco que llama la atención desde la vereda.
El Túnel se especializa en libros antiguos y primeras ediciones. Desde la vidriera ya podés espiar algunas joyitas que tienen adentro: vi ejemplares que datan del año 1561. No me sorprendió enterarme que la declararon Patrimonio Cultural por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Si te gustan los libros raros, los clásicos difíciles de conseguir o simplemente querés pasear entre estanterías llenas de libros históricos, este lugar es ideal. Además, está en una zona perfecta para combinar con otras visitas culturales del centro. Por ejemplo, está una cuadra de Café Tortoni.
Clásica y Moderna tiene una propuesta distinta a todas las anteriores. No es solo una librería: también podés venir a tomar algo, comer o disfrutar de un show en vivo. Y todo eso rodeado de libros.
Funciona desde 1938 y, aunque estuvo cerrada durante un tiempo, reabrió en 2023. Por este espacio pasaron figuras como Borges, Bioy Casares y Alejandra Pizarnik. No me extraña que la Legislatura porteña la haya declarado Sitio de Interés Cultural, y que integre tanto la lista de Librerías Notables como la de Bares Notables de Buenos Aires.
Es un lugar donde se mezclan la literatura, la gastronomía y la música. Si buscás una experiencia más amplia que simplemente hojear libros, esta librería es una parada obligada. Ideal para venir con tiempo, sentarte en una mesa y dejar que el entorno haga lo suyo.
El Ateneo Grand Splendid no necesita demasiadas presentaciones. Seguramente viste alguna foto o video de este lugar. Varias publicaciones internacionales lo destacaron: The Guardian lo eligió como la segunda librería más linda del mundo en 2008, y National Geographic lo puso directamente en el puesto número uno en 2019.
Además de su belleza, es la librería más grande de Sudamérica. Lo que la hace tan especial es que funciona en un teatro histórico. Primero fue el Teatro Nacional Norte, hasta 1917. Después lo demolieron para construir el cine-teatro Grand Splendid, que abrió en 1919. Durante décadas fue escenario de óperas, conciertos y películas. De hecho, en 1929 se proyectó acá la primera película sonora en Argentina: The Divine Lady.
El teatro cerró a fines de los años 80, el cine funcionó hasta 1999, y desde el año 2000 se transformó en esta librería impresionante que conserva su decoración original. El escenario hoy es una cafetería y los palcos son espacios de lectura.
Es un lugar que siempre sorprende, incluso si ya lo visitaste antes.
Palermo es uno de los barrios más lindos para recorrer a pie: calles arboladas, cafeterías y, por supuesto, librerías con mucha personalidad. Acá te comparto tres que me encantan por motivos distintos, pero que tienen en común ese ambiente cálido que da ganas de quedarse.
Desde afuera no llama tanto la atención, pero apenas entrás se nota que es especial. Tiene un pasillo largo lleno de estanterías, techos altos, luz cálida y un rincón al fondo con café. Me gusta mucho cómo está organizada, tanto en el espacio físico como en su página web. De hecho, ahí encontré un blog con entrevistas transcriptas que se hicieron en este mismo lugar: en ese sillón del fondo, por ejemplo, se sentó Leila Guerriero, entre otras autoras.
También hacen charlas y presentaciones, así que vale la pena revisar su agenda.
Pasé por esta sucursal de Yenny porque vi que tenía cafetería, y me pareció ideal para hacer una pausa mientras miraba libros. Justo estaban haciendo una presentación de un libro en ese sector, así que no pude sentarme, pero me gustó saber que ofrecen ese tipo de actividades. Si vas en otro momento, sumás el plus de poder tomar algo ahí mismo.
Muy cerca de las anteriores, este espacio combina literatura, jazz y coctelería. No es una librería clásica, pero si te interesa esa mezcla entre libros y cultura nocturna, es una parada distinta y muy atractiva. Tiene un estilo más bohemio, con propuestas culturales que van más allá de la lectura.
Calle Corrientes es sinónimo de teatros, pizzerías y librerías. A lo largo de sus cuadras vas a encontrar desde cadenas reconocidas hasta librerías independientes con propuestas muy específicas.
Y si vas durante la Noche de las Librerías, la experiencia se multiplica: esa noche la avenida se convierte en un gran paseo peatonal lleno de actividades culturales.
Fue la primera vez que participé del evento y me sorprendió la cantidad de gente que se acerca. No es el mejor día para comprar libros —algunas librerías, sobre todo las más chicas, estaban llenísimas—, pero sí para disfrutar del ambiente: hay entrevistas a escritores, charlas, cine al aire libre y las librerías abren hasta tarde.
Además de la experiencia general, quiero destacar dos librerías:
Abrió en 1978, en plena dictadura militar. Por eso hoy se considera un símbolo de resistencia cultural: siguió funcionando incluso en un contexto donde muchas expresiones estaban censuradas o vigiladas. Su historia la hace especial.
Ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, la visitamos en otro momento, fuera del evento. Fue un recorrido mucho más tranquilo. El ambiente estaba acompañado por música clásica de fondo, y los espacios amplios e iluminados la hacen ideal para tomarse el tiempo de buscar algo nuevo sin apuro.
Y pasamos a los bonuses 🙂
Además de librerías, en esta ciudad hay bibliotecas que vale la pena conocer, ya sea por su arquitectura, su historia o simplemente por lo que generan al entrar. Te comparto dos que me sorprendieron muchísimo y que recomiendo incluir en cualquier recorrido literario por Buenos Aires.
La Biblioteca Esteban Echeverría es una de las más elegantes —y menos conocidas— de Buenos Aires. Funciona dentro del edificio de la Legislatura porteña, en pleno centro, y lleva el nombre del escritor Esteban Echeverría. Su colección está enfocada en derecho y temas legislativos, pero también conserva libros históricos, material sobre tango, literatura argentina y latinoamericana, y documentos que forman parte del patrimonio cultural de la ciudad.
Pero más allá de su colección, lo que más me impactó fue la sala principal: paneles de madera de nogal tallado, arañas monumentales y un ambiente sobrio, casi solemne.
Es uno de esos lugares que sorprenden, sobre todo porque está escondido dentro de un edificio que mucha gente ni se imagina que se puede visitar.
La Biblioteca Nacional sorprende desde afuera con su arquitectura brutalista: un enorme bloque de hormigón suspendido sobre columnas. Aunque en su momento generó polémica por romper con la estética elegante de la Recoleta, hoy es uno de los edificios más reconocidos de Buenos Aires.
Si te soy sincera, apenas la vi, me pareció fea (pero después de la visita guiada la veo hermosa).
Esta sede se inauguró en 1992, pero la biblioteca se fundó en 1810, durante el proceso revolucionario, y su primer edificio fue nada menos que el Cabildo. Uno de sus directores más célebres fue Jorge Luis Borges.
Si venís por tu cuenta, podés recorrer algunas salas y exposiciones temporales —como una dedicada a los 80 años de El Aleph de Borges o a la obra de Alberto Laiseca—, además de visitar la Plazoleta del Lector sobre la avenida Las Heras o sentarte a tomar algo en la cafetería del primer piso.
Eso sí: para entrar necesitás llevar una identificación física, y no se puede visitar la sala principal sin guía. Por eso recomiendo hacer la visita guiada gratuita, que permite acceder a más espacios y además está muy bien contada. Dura unos 90 minutos, no requiere reserva previa y el punto de encuentro es en el hall de entrada.
Uno de los momentos más especiales de la visita fue conocer el depósito de libros. El edificio tiene tres subsuelos dedicados exclusivamente a guardar el material, y ese recorrido te permite entender cómo funciona internamente. Hay una cinta transportadora y un montacargas —el montalibros— que conecta los depósitos con las salas de lectura. Y si sos de los que aman el olor a libro, este lugar te va a encantar.
Si te dieron ganas de armar tu propia ruta literaria por Buenos Aires, te dejo este mapa con todas las librerías y bibliotecas que mencioné en el artículo. Así podés organizar tu recorrido según la zona, el tipo de librería o lo que más te guste explorar.
Espero que este artículo con las mejores librerías de Buenos Aires te resulte útil. ¿Conocés alguna otra librería o biblioteca que valga la pena sumar? Me encantaría que lo compartas en los comentarios 😊.
¡Buenos viajes!
Pauli
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